Los cuatro rostros de Palacio Nacional

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La fachada principal de Palacio Nacional muestra tres ejes que corresponden a sus respectivas entradas monumentales. Los ángulos noroeste y suroeste rematan en torreones de estilo militar. El basamento abarca la planta baja, tiene 25 ventanas rectangulares de pequeñas proporciones El nivel inmediato superior ostenta el mismo número de ventanas, pero de mayores proporciones y protegidas con reja de hierro forjado. La mitad superior, con 39 grandes ventanas balconadas, está revestida con tezontle en varios tonos. Al tercer piso se le conoce como galería y posee 60 ventanas.

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Situado en el lado oriente del Zócalo de la Ciudad de México, Palacio Nacional es el inmueble más grande de los edificios que rodean la Plaza y uno de los conjuntos arquitectónicos de mayores dimensiones del país. Su fachada principal, revestida con piedra de chiluca y tezontle, muestra, en su parte inferior y media, un estilo barroco sobrio de los siglos XVII y XVIII, y en su parte superior, construida entre 1926 y 1928, el estilo llamado neocolonial.

 

Dotado de tres portadas, correspondientes a sus puertas monumentales, destaca la central por su simbolismo: en lo alto se observa la campana de Dolores, uno de los objetos históricos de mayor relevancia para la historia patria. Según cuenta la tradición, fue la campana que hizo sonar Miguel Hidalgo y Costilla para levantar a los campesinos del Bajío en 1810 y comenzar una de las grandes proezas de la historia mexicana: la lucha por la independencia. En 1896, la campana fue trasladada de Dolores Hidalgo, Guanajuato, a la Ciudad de México por el general Sóstenes Rocha. Debajo de ella se alza el Balcón Presidencial, sitio que ocupa un lugar singular en la memoria de los mexicanos: cada noche del 15 de septiembre sus puertas se abren al Presidente para celebrar con vítores y repiques de campana la independencia nacional ante una multitud reunida en la Plaza de la Constitución. Remata la portada el escudo nacional flanqueado por un caballero águila y otro español.

 

Las portadas laterales descubren las puertas denominadas Mariana y de Honor; la primera, ubicada en el ala norte, es así conocida en memoria del presidente Mariano Arista, quien la mandó construir en 1852; la otra, orientada al sur, recibe su nombre por el hecho de ser la puerta reservada para uso del Presidente de la República. Esta costumbre data de tiempo atrás cuando los mandatarios se dirigían del Castillo de Chapultepec o de Los Pinos a sus labores en Palacio. Al arribo del mandatario se despliega para su recibimiento una valla de honor de las guardias presidenciales. La fachada cierra en sus extremos con dos densos torreones de estilo militar revestidos de cantería.

 

La fachada lateral norte se extiende a lo largo de la calle de Moneda, la primera de dos partes presenta los mismos elementos formales de la fachada principal pero en un estilo más sobrio y puro característico del siglo XVIII. La segunda parte consta de tres pisos y es, casi en su totalidad, la original del siglo XVIII. Destaca la portada que da acceso al Museo de las Culturas, cuya imponente puerta exhibe ornamentaciones neoclásicas. A los costados de la puerta se levantan dos pares de columnas corintias rematadas con un friso de estilo siglo XVII, el cual sostiene una ventana balconada flanqueada por dos columnas jónicas. La gran portada termina con un frontón de estilo neoclásico y un águila en bronce, agregados, seguramente, durante la época del presidente Porfirio Díaz.

 

El lado oriente muestra una fachada divida en cuatro segmentos de diversas proporciones y estilos. La esquina que conforman las calles de Moneda y Correo Mayor ostenta el mismo estilo arquitectónico de la fachada principal del Museo de la Culturas, no así la fachada adyacente de la antigua Procuraduría, la cual permite observar el estilo neocolonial predominante de las primeras décadas del siglo XX con sus grandes ventanas y balcones enmarcados en cantería. El segmento inmediato muestra la fachada denominada Constanzó, construida en el siglo XVIII en un estilo que puede clasificarse como versallesco, aunque con elementos estilísticos de Luis XVI; entre sus características, destaca el revestimiento en tezontle rojo y los altorrelieves de amorcillos, guirnaldas, figuras humanas, trofeos e instrumentos musicales que se observan en los diversos tableros situados arriba de los ventanales. En el segmento que cierra la fachada oriente, en la esquina de las calles de Correo Mayor y Corregidora, se levantan dos edificios reconstruidos en tiempos recientes, cuyas fachadas presentan el estilo sobrio característico de los años en que se aumentó el cuarto piso a Palacio Nacional.

 

La fachada lateral sur la forman tres partes que, en lo fundamental, siguen el estilo que impuso el arquitecto Petriccioli a Palacio Nacional entre 1926 y 1928; no obstante, la fachada intermedia, que antes correspondía al Archivo General de la Nación, guarda elementos que permiten imaginar la antigua fachada del Palacio Virreinal.