La red digital

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Hace tan sólo 20 años Tim Berners-Lee, experto en informática, presentaba un informe al Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) en Suiza; su propósito era que los científicos del mundo contaran con un medio de comunicación común para compartir los avances de sus investigaciones y poder, además, seguir las actividades académicas del Centro. Esta proposición conllevó eventualmente al despegue de una gran innovación: la creación de la web, la World Wide Web o Red Global Mundial (www) para navegar por internet. De entonces a la fecha la red ha crecido vertiginosamente; actualmente se cuenta con más de 80 millones de páginas web.

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A comienzos de los años noventa del siglo XX, establece Juan Luis Cebrián en su libro La red, la implantación del www como una plataforma de fácil acceso y sencilla utilización aceleró un crecimiento gigantesco y desordenado de esta red, convertida ya para entonces en una auténtica “red de redes”, una tela de araña. Asimismo, señala que  “La creciente pujanza del mundo del multimedia se fundamenta en el desarrollo de tres tecnologías punta: los microprocesadores (diminutos cerebros artificiales capaces de realizar millones de combinaciones por segundo), la transmisión óptica de datos, que permite que éstos circulen a la velocidad de la luz, y los sistemas de compresión y codificación de las señales digitalizadas.”

Este proceso de digitalización —continúa Cebrián, puntualizando— consiste en la transformación de todo tipo de informaciones, ya sean imágenes, sonidos o grafismos, en un código de números (dígitos) que, para su comprensión por las computadoras, se expresa en base binaria, es decir, utilizando únicamente “ceros” y “unos”. La digitalización supone una mayor sencillez y precisión, lo que permite más rapidez en la transmisión y, sobre todo, gracias a la moderna compresión de la señal, consume mucho menos espacio en la frecuencia que utiliza, con la consiguiente reducción en los costos.

La incorporación del lenguaje binario de los bites y la consiguiente reducción a este lenguaje de los diferentes contenidos visuales o sonoros ha implicado una gran acumulación de oferta informativa y de entretenimiento como jamás han experimentado las sociedades desarrolladas. La utilización masiva de estos nuevos recursos tecnológicos ha transformado profundamente nuestras sociedades, lo mismo la esfera del trabajo que la vida diaria, el hogar que las empresas, las actividades individuales y privadas que las públicas. La revolución digital es tan profunda como lo fue en su momento la industrial; sin embargo, la rapidez de los cambios que provoca son sustancialmente mayores y no dejan de aumentar.

El crecimiento del llamado universo digital es y ha sido espectacularmente acelerado; cualquier cifra que se establezca es rápidamente rebasada ampliamente por nuevos datos que dejan obsoleta la información recientemente establecida. Comoquiera que sea se cuenta con números que son manifestación de la magnitud de los fenómenos que estamos experimentando y que por sí mismos nos muestran la enorme magnitud y trascendencia de las transformaciones que trae consigo la revolución digital. La Corporación EMC nos proporciona una investigación realizada en conjunto con IDC titulada “La expansión del universo digital: un pronóstico del crecimiento mundial de la información al año 2010”, donde se presenta la cantidad anual de información creada y copiada en el mundo. Según este informe para 2006 el universo digital había alcanzado la dimensión de 161,000 millones de gigabytes (161 exabytes).

Este universo digital equivale aproximadamente a 3 millones de veces la cantidad total de libros escritos en la historia de la humanidad o el equivalente a 12 pilas de libros, cada una ellas extendiéndose a 93 millones de millas desde la Tierra al Sol. Un informe posterior, “The Diverse and Exploding Digital Universe: An Updated Forecast of Worldwide Information Growth Through 2011”, actualiza esta información y establece que para 2007 el universo digital aumentó sustancialmente respecto al año anterior, alcanzando la cifra de 281,000 millones de gigabytes (281 exabytes). Como se puede corroborar el aumento ha sido vertiginoso, de tal manera que se espera que para 2011 el crecimiento se haya multiplicado por diez.