El Palacio Nacional hoy

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El Palacio Nacional, emblema de nuestra identidad nacional, está conformado por diversas áreas utilizadas por el Ejecutivo Federal y la Secretaría de Hacienda. Representa la residencia del poder desde la época prehispánica hasta nuestros días. El día de hoy alberga no solo dependencias gubernamentales, sino el bagaje cultural propio de nuestro devenir: es el resguardo de la campana de Dolores; de la Bandera Nacional; del recuento pictórico de Diego Rivera; de la casa de Benito Juárez; de la Primera Cámara de Diputados en México; de un espléndido Salón Guillermo Prieto, antes Tesorería Federal; de un jardín botánico con sabor prehispánico, y hoy, escenario de la Galería Nacional que representará estos 200 años de vida independiente con gran dignidad.
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El Palacio Nacional de México, pétreo testigo de los sucesos más relevantes que han dado forma a la historia de México, es hoy libro abierto a nuestro devenir. Sus muros, grandes salones, jardines y espacios abiertos han sido escenario de hazañas, invasiones, batallas, y con ello de la consolidación de la identidad nacional.

El centenario edificio, referente en el inconsciente colectivo de los mexicanos, ha recreado para sí una historia que supera la de cualquier espacio donde también ocurrieron sucesos que han conformado las páginas de la historia patria.

En el interior, sus pasillos hacen volar la imaginación de cada uno de sus visitantes. Y cómo no va a ser así, ya que ahí los mexicanos más insignes contribuyeron, junto con el pueblo mismo, a darle forma al México independiente, al movimiento revolucionario y a la transformación que actualmente vive el país.

El Palacio Nacional no es una construcción totémica a la que se le deba veneración. Ha constituido el emblema que los mexicanos tenemos del poder político, pero su enorme estructura también trasciende el quehacer de los gobernantes y, a lo largo del tiempo, se ha recreado en muestra fiel del sincretismo cultural, político y social del pueblo mexicano.

Sus entrañas son el símbolo del poder presidencial ya que en él se encuentran las oficinas del Ejecutivo Federal, y algunos de ellos, como Benito Juárez entre los más grandes, lo habitaron. Nuestro edificio es hoy, también, un nuevo escenario de la práctica cultural y artística del pueblo mexicano.

Pero así como el Ejecutivo ha hecho del Palacio su casa, la Secretaría de Hacienda también se instaló en él y promovió la preservación y difusión del edificio y sus colecciones. Esta labor trasciende el uso diario de sus instalaciones, ya que el compromiso es velar por su patrimonio cultural e histórico, que se traduce en la preservación y difusión de su acervo y colecciones.

Esta política se manifiesta en el aprovechamiento de sus relevantes espacios. El Salón Guillermo Prieto, Antigua Tesorería de la Federación, ha sido escenario de conciertos, exposiciones y actos protocolarios encabezados por el Presidente de la República. El Jardín Botánico, los murales de Diego Rivera, el Recinto de Homenaje a don Benito Juárez, el Recinto Parlamentario y el Fondo Histórico de la Secretaría de Hacienda, son visitados por cientos de miles de personas nacionales y extranjeras, que anualmente se dan cita para abrevar en el patrimonio mexicano.

Por vez primera en la historia del Palacio se acondicionará en forma permanente una Galería Nacional donde se expondrán las expresiones artísticas de gran relieve y renombre, valiosas piezas de arte aplicado, y un acervo documental que muestre a los ciudadanos nuestro pasado.

Más allá de los eventos tradicionales celebrados en este inmueble que nos convocan como mexicanos (15 de septiembre, 20 de noviembre), hoy es un espacio que invita a la reflexión histórica acerca de los 200 años de nuestro país independiente.