Palacio Nacional y la Cámara de Diputados

Imprimir
En 1841 el pintor y litógrafo italiano Pedro Gualdi publicó la litografía “La Cámara de los Diputados” en el álbum Monumentos de México. La obra es una descripción detallada de la traza arquitectónica y los conjuntos ornamentales del Salón de Sesiones del recinto. Éste fue construido ex profeso para albergar entre 1829 y 1872 la institución parlamentaria de México. Un infortunado incendio destruyó el edificio, pero la litografía de Gualdi permitió recuperar el aspecto de su histórico Salón.

01aa

En el primer piso del patio central de Palacio Nacional se construyó, entre 1826 y 1829, la sede del Poder Legislativo del país. Por más de cuatro décadas este recinto fue mudo testigo de los sucesos parlamentarios más relevantes que dieron lugar a la fundación y consolidación de la República, como la aprobación y promulgación de las constituciones de 1836 y 1842 —ambas de naturaleza centralista—, el Acta Constitutiva y de Reforma, de 1847 y la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, de 1857. Asimismo, en su salón de sesiones los Congresos mexicanos tomaron protesta como presidentes de México a Vicente Guerrero, Antonio López de Santa Anna, Mariano Arista, Juan Álvarez, Ignacio Comonfort, Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada, entre otros.

 

En 1872 un infortunado incendio consumió en su totalidad la sede parlamentaria; a pesar de ello, la fisonomía del espacio quedó registrada en la obra del pintor y litógrafo italiano Pedro Gualdi. El artista llegó a México a finales de 1835 como escenógrafo de una compañía de ópera de su país, pero su gusto por la arquitectura de la Ciudad de México lo motivó a publicar en 1841 un álbum de litografías que tituló Monumentos de México. En éste apareció la litografía “La Cámara de los Diputados”. 

 

La obra, de realismo casi fotográfico, describe con detalle la traza arquitectónica y los conjuntos ornamentales del Salón de Sesiones del recinto parlamentario. En la litografía se observa la planta semicircular sobre la que se asienta la construcción. En su parte recta destaca un gran solio dispuesto sobre un basamento al que se asciende por un par de escalinatas yuxtapuestas. El sitio lo componen dos sillas revestidas con terciopelo rojo con sus respectivos cojines —reservadas para el representante del poder ejecutivo y el presidente del Congreso, desde donde presidían las sesiones solemnes del Congreso—, y un dosel forrado también en terciopelo rojo, ornado con una galería de la que cuelga un cortinaje de flecos dorados. Del dosel pende un cuadro con marco dorado, se trata del “Acta de Independencia del Imperio Mexicano”, firmada en el Salón de Embajadores de Palacio Nacional el 28 de septiembre de 1821. Por encima de éste se observa un altorrelieve del águila republicana y, poco más arriba, sobre el friso, se distingue un gorro frigio, símbolo de libertad. Al pie del solio aparece la mesa directiva cubierta con terciopelo, encima de la cual hay una escribanía y un crucifijo; preceden a ésta tres sillones, disponibles para el presidente de la Cámara de Diputados y sus secretarios. A los extremos de la mesa directiva se encuentran dos tribunas desde donde los diputados, ministros de gobierno o funcionarios de la Cámara hablaban a los representantes de la nación.

 

En el lado opuesto de la mesa directiva hay dos niveles de gradas y sobre ellas el conjunto de curules destinadas a los diputados. Arriba de las gradas se encuentran las galerías, donde el público podía presenciar el curso de las sesiones parlamentarias. Rodean al Salón veinte columnas de estilo dórico estriado, que confieren a la Cámara un aspecto marcadamente neoclásico. En el intercolumnio central, frente al solio, se observa el Pabellón de Iguala —compuesto por el cuadro de la Virgen de Guadalupe y la corona del Imperio Mexicano— ataviado en terciopelo rojo. Abajo del mismo, está el cuadro pintado por Carlos Paris Acción militar en Pueblo Viejo, septiembre de 1829 o Batalla de Tampico, que describe la escena del triunfo de las armas mexicanas, comandadas por Antonio López de Santa Anna, sobre las españolas en su intento de reconquista de México. El cuadro había sido donado por el general Santa Anna a la Cámara de Diputados en 1835.

 

En la parte superior de la sala sobresale la serie de tragaluces de medio círculo y el magnífico plafón, apenas visible, ornamentado con símbolos masónicos. En los intercolumnios alcanzan a notarse ligeramente los nombres de los próceres de la Independencia de México que fueron inscritos en letras de oro por orden del Congreso. La litografía de Pedro Gualdi quedaría a la postre como el único testimonio gráfico de lo que fue este histórico salón.