El transporte y la ciudad

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Uno de los aspectos más decisivos en la vida urbana es la manera como se transportan sus habitantes. La ciudad, desde su lejana fundación hasta finales del siglo xix, fincó el indispensable traslado de gente y mercancías en la amplia utilización de la tracción animal. Esta larga etapa finalizó cuando en el año de 1900 se inauguró el tranvía eléctrico. Para entonces los términos de la convivencia urbana sufrieron un gran vuelco que a la postre resultarían irreversibles.

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El traslado cada vez más eficiente de la población garantizó el recorrido entre distancias mayores, lo que finalmente favoreció, entre otros aspectos decisivos, la expansión territorial de la ciudad. Caballos, carretas y carruajes fueron gradual pero inexorablemente desplazados por el tranvía y el ferrocarril. La electricidad permitió la utilización de medios de transporte como el tranvía eléctrico que agilizaron radicalmente el movimiento de personas y mercancías a lo largo y ancho de su cada vez mayor extensión.

 

Para finales del siglo xix y principios del xx, en la tradicional plaza, ahora ya también identificada como “el Zócalo”, se repite el bullicio y el ajetreo que siempre la caracterizaron. Gracias a Ángel del Campo (Micrós o Tick-Tack), cronista sobresaliente de la urbe de aquellas décadas, podemos escuchar las voces de los que anuncian sus mercancías a voz en cuello, provocando algarabía y alboroto: “¿Limpiamos el calzado? ¡Un paragüitas de seda! ¡Requesón y helado! ¡El Mundo! ¡Favor de dispensarme una palabra, caballero… no he comido! ¿El coche, amo? ¡Cepillo para la ropa, que dondequiera valen dos reales, a cuatro! ¿Compra usted un perro? ¡Las últimas tablas del sistema métrico! ¡El calendario de Galván para el año entrante! ¡En medio el racimo de platanitos, chaparrita! ¡Coco fresco y centavos de piña! ¡El último que me queda para esta tarde!”

 

Sin embargo, a las actividades tradicionales se suman las novedades de la época. Otra vez Micrós no ayuda a ubicarlas cuando relata que: “Al sonar la hora del aperitivo, de las cabezas y del fideo, las puertas de Palacio [Nacional] vomitan espesa columna de empleados; cohorte que a grandes pasos se encaminan a las esquinas y paraderos de trenes; porque el núcleo del movimiento por tracción eléctrica está en el Zócalo […].” Ahora, en cuanto médula del servicio de transporte más moderno de la época no sólo consolida su papel prominente sobre la ciudad, sino que lo hace para un área mayor, prefigurando un área metropolitana, en la medida en que las poblaciones aledañas se unen por medio de este transporte que conecta a sus poblaciones de manera más expedita. La plaza citadina se convierte en el foco que articula los alejados, por aquella época, poblados de las inmediaciones, como es el caso de la entonces reconocida como ciudad de Tacuba y las municipalidades de Tacubaya, Mixcoac, Azcapotzalco, Tlalpan y otras más.

 

Una de las expresiones más claras de los cambios ocurridos en la evolución histórica de la ciudad en este periodo es su primer gran crecimiento. De un salto duplicó su población y alcanzó cerca del medio millón de habitantes. Con ello el área urbana que a mediados del siglo xix ocupaba 8.5 Km2 se quintuplicó y cubrió en 1910 una superficie de 40. 5 Km2, lo que provocó que la ciudad desbordara su antigua traza.

 

La ciudad se afirma y al mismo tiempo crece; es la época del surgimiento de las llamadas “nuevas colonias”: entre otras, la Guerrero y la Santa María (en sus orígenes construidas para clases medias); al lado del Paseo de la Reforma las aristocráticas Americana, Juárez y Cuauhtémoc, seguidas por la Roma y la Condesa. Hacia el sur de la ciudad de entonces se construyen las populares Indianilla y el Cuartelito, y por el norte, la Morelos y la Bolsa. Paralelamente a la expansión urbana se establecían los nuevos métodos de transporte. El recorrer a pie la ciudad fue gradualmente desplazado, primero por el tranvía arrastrado por tracción animal, posteriormente por trenes urbanos movidos por electricidad, y finalmente por el automóvil. Con estas innovaciones en el transporte los recorridos cotidianos en la ciudad como a las localidades aledañas alcanzaron mayores distancias.