La renovación del Palacio Nacional

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Luego de la Revolución Mexicana, Palacio Nacional vivió obras arquitectónicas —que aún se conservan— de gran trascendencia, todas con un rasgo eminentemente nacionalista. A partir de 1926 se inició la construcción del tercer piso y la fachada principal con un toque neocolonial. Se creó la Biblioteca de Finanzas de Hacienda en lo que fuera la antigua casa de fundición de moneda, y se remodeló la Tesorería General en estilo art déco. Más adelante se crearon dos museos de sitio: el Recinto de Homenaje a don Benito Juárez y el Recinto Parlamentario. Por último, en 2006 se construyó un edificio en lo que fue el Anexo de la Casa de Moneda, en medio del Jardín Botánico.

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La gran renovación de Palacio Nacional tuvo lugar en la década de los años veinte del siglo pasado, cuando se inició un innovador proceso de rescate neocolonial del edificio que resguarda el poder civil en México. Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles, y con la influencia de destacados intelectuales, entre ellos José Vasconcelos, se iniciaron una obras que no podían postergarse más.

 

Por primera vez se contó con la participación de un órgano regulador en la restauración de edificios históricos, pues fue en esa década cuando se creó la Dirección de Bienes Nacionales de la Secretaría de Hacienda, y a través del Departamento de Conservación y Vigilancia se tomaron en cuenta los valores históricos y estéticos.

 

Para entonces el edificio estaba habitado, además del espacio destinado al protocolo presidencial, básicamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por lo que fue determinante la participación del entonces titular de esa dependencia, Alberto J. Pani. Si bien es cierto que las remodelaciones estaban encaminadas a salvaguardar este ministerio, también se aprovechó la ocasión para darle al edificio un toque esencialmente nacionalista y neocolonial.

 

A partir de 1926 se inició la construcción del tercer piso de Palacio Nacional y se remodeló su fachada principal, donde se instaló la campana de Dolores custodiada por un caballero prehispánico y otro español, en sintonía con la nueva visión de la historia de México: el mestizaje. Al interior de Palacio también se acondicionaron espacios. Lo que fuera la antigua casa de fundición de moneda en la época virreinal sufrió una importante restauración a cargo del ingeniero Manuel Ortiz Monasterio, y se estableció la sede de la Biblioteca de Finanzas de la Secretaría de Hacienda a partir de 1928, con un mobiliario semejante al de la biblioteca del Escorial de San Lorenzo, España, espacio que hoy resguarda el Fondo Reservado de dicha institución.

 

Igualmente se remodeló la antigua Tesorería Federal, cuyo patio, llamado hasta entonces “Arista”, fue transformado en un hermoso salón estilo art déco por el mismo ingeniero Ortiz Monasterio, bellamente rematado por trabes con cabezas de león y magueyes en flor estilizados, y cuyo piso aún el día de hoy luce mosaicos de diversos colores de fabricación italiana. A lo largo de este salón, hoy conocido como Guillermo Prieto en honor a tan importante político liberal del siglo XIX, se instalaron cajas y mesas de cedro rojo de fina hechura en las que todavía se puede observar parte de la numismática mexicana.

 

En 1957, en conmemoración del centenario de la constitución liberal de 1857, se inauguró el Recinto de Homenaje a don Benito Juárez, en el espacio que fue morada y donde falleció el Benemérito de las Américas, primer piso del Segundo Patio Mariano de Palacio. El acervo que lo conforma fue donado en su mayoría por parientes y amigos, y el día de hoy es un museo de sitio visitado por gran cantidad de personas nacionales y extranjeras.

 

Hacia 1972, a propósito del “Año de Juárez”, se restauró lo que había sido la Cámara de Diputados en el siglo XIX, corredor oriente del primer piso del Patio Central, creando un museo de sitio: el Recinto Parlamentario, cuyo motivo principal es honrar la Constitución liberal de 1857 y a los constituyentes que le dieron vida. Hoy sigue siendo un espacio para recorrer y aprender de él. La base para restaurar el Salón de Sesiones fue la litografía de Pedro Gualdi, La Cámara de Diputados, 1841.

 

Por último, dentro de las obras contemporáneas dignas de mención se encuentra el edificio erigido en la parte oriente de Palacio Nacional en 2006 y que le da sentido a la zona porticada que enmarca el Jardín Botánico de Palacio. Cabe mencionar que la fachada oriente, que data de finales de la época virreinal, obra del ingeniero Miguel Constanzó, sigue siendo la más antigua, pues fue respetada en esta obra arquitectónica.

 

Con motivo de la celebración del bicentenario del inicio de la Independencia y el centenario del inicio de la Revolución Mexicana, este 2010 se ha creado la Galería Nacional, cuyo objetivo es un recorrido por la historia de México a partir de los últimos dos siglos, considerando a Palacio Nacional como fiel testigo de esta historia compartida.