EL Palacio y la reconstrucción de México

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Luego de la Revolución Mexicana se presentó un tiempo propicio para la implementación innovadora de tecnología y corrientes arquitectónicas que se imprimieron en distintas zonas de Palacio Nacional. Dejaron el edificio diversas Secretarías de Estado, salvo la de Hacienda y Crédito Público que para los años cincuenta ocupaba la mayor parte de Palacio y convivía con Presidencia de la República. Se construyó el tercer piso de Palacio; se techó el Salón de la Tesorería de la Federación al estilo art déco; se creó la Biblioteca de Finanzas de la Secretaría de Hacienda; se establecieron los Recintos de Homenaje a don Benito Juárez y el Parlamentario, y Diego Rivera creó su obra mural en el primer piso del patio central, entre otros muchos cambios.

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El largo tránsito de la vida nacional se llevó a cabo en el periodo conocido como “posrevolución”. El Palacio Nacional fue testigo fehaciente del cambio de esta nación en las décadas que siguieron al levantamiento revolucionario de 1910, y acompañó sin menoscabo a un país en vilo. El proyecto atesorado por el porfiriato de una nueva fachada para el Palacio pudo ver la luz durante la época del presidente Plutarco Elías Calles, cuando se construyó el tercer piso del edifico, hecho que modificó radicalmente su apariencia. No sólo se realizaron cambios en el exterior, también hubo modificaciones en el interior que aún hoy se pueden apreciar. Tal es el caso del plafón de la Tesorería Federal, con un bello estilo art déco, creación del arquitecto Manuel Ortiz Monasterio, quien también tuvo injerencia en la readecuación de la antigua Casa de Fundición de Moneda, que había dejado de funcionar como tal, y que en 1928 se convirtió en la primera biblioteca de finanzas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (hoy Fondo Histórico de Hacienda “Antonio Ortiz Mena”), cuyo acervo se incrementó con tanta rapidez que durante los primeros años de la década de los años treinta tuvo que extenderse al que fuera anexo de la Casa de Moneda (zona oriente de Palacio Nacional).

 

En esta misma época el maestro Diego Rivera inició su pintura mural en Palacio Nacional, cuyo tema es la epopeya del pueblo de México a través del tiempo bajo la óptica del pintor. El proyecto de estos murales surgió luego de un primer acercamiento del artista con el presidente Álvaro Obregón, y su ejecución abarcó de 1929 hasta 1951. Es muy probable que el proyecto inicial consistiera en recubrir con diversas escenas los cuatro costados del Patio Central del Palacio a lo largo del primer piso; sin embargo, su obra sólo se extendió al mural de la Escalera Central, el costado norte y parte del costado oriente, a pesar de que los paneles del resto del corredor fueron preparados e instalados para ese fin.

 

En 1957, para conmemorar los cien años de la promulgación de la Constitución liberal de 1857, el presidente Adolfo Ruiz Cortines, a instancias del secretario de Hacienda, Antonio Carrillo Flores, instaló en lo que habían sido las habitaciones del presidente Benito Juárez en los Patios Marianos —donde en 1892, y a instancias de Porfirio Díaz, había sido colocada la estatua sedente del mismo, realizada por Miguel Noreña— el Recinto de Homenaje a don  Benito Juárez, museo de sitio implementado con objetos personales que tanto familiares como amigos donaron para su creación.

 

En 1972, con motivo del “Año de Juárez” el presidente Luis Echeverría Álvarez puso en marcha otras obras en Palacio, de entre las que destacan la fuente ochavada del Patio Central rematada con un Pegaso, como réplica de una fuente similar que se instaló al inicio del virreinato en el edificio.  El 22 de agosto de ese mismo año se acondicionó la antigua Cámara de Diputados con base en la litografía de Pedro Gualdi, La Cámara de Diputados de México, ya no como salón de sesiones sino como un recinto histórico y de homenaje al pensamiento liberal. Hoy museo de sitio, bajo el resguardo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, recibe más de 400 mil visitantes al año. Igualmente se instaló una placa conmemorativa de los cien años de fallecimiento del oaxaqueño liberal, Benito Juárez, a las puertas del Recinto erigido en su honor.

 

En 2004 se readecuó lo que había sido el espacio del Ministerio de Guerra y Marina, y se acondicionó, con estricto apego a las normas de restauración, para las oficinas del Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda. Su decoración es similar a la de los salones presidenciales debido a que datan de la misma época, principios del siglo XX, sólo que con cierta sencillez. Los detalles que se observan en remates de puertas y plafones están relacionados con la cartera de Guerra y Marina, como armas, escudos, brújulas. En el plafón central de uno de los espacios se aprecia una pintura al temple con la alegoría de Poseidón emergiendo del mar rodeado de delfines. Desde luego, los detalles nacionalistas que se imponen en todo el edificio, están presentes también en este lugar, como es el caso del águila republicana.

 

Hacia los años sesenta del siglo pasado el edificio anexo a la Casa de Moneda, en la zona oriente del Palacio, fue destruido y en su lugar se erigieron los edificios conocidos como Landa, por los arquitectos del mismo apellido que los crearon. Luego de los sismos de 1985 estos inmuebles sufrieron un deterioro irreversible, lo que provocó que en 2006 se construyera el Edificio Polivalente en esa misma zona, con todos los implementos arquitectónicos innovadores pero manteniendo una armonía con la arcada de los edificios circundantes.