Plutarco Elías Calles

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Plutarco Elías Calles es considerado uno de los políticos más influyentes en la formación del Estado después de la Revolución Mexicana. Militar y político, su periodo presidencial se caracterizó por la violencia para lograr el control del poder político; la “guerra” o “revolución cristera” es ejemplo de ello. Fue secretario de varias carteras de Estado, gobernador de su natal Sonora y creador de un sistema político más institucional a partir de la creación de partidos políticos, entre ellos el Partido Nacional Revolucionario. Durante su periodo se construyó el tercer piso de Palacio Nacional y se remodeló la fachada, entre otras obras.

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Plutarco Elías Calles, político y militar mexicano, nació en Guaymas, Sonora en 1877 y falleció en la Ciudad de México en 1945. Fue maestro de escuela, periodista y político. Se incorporó al ejército al lado de Álvaro Obregón, donde ascendió con rapidez;  llegó a ser gobernador de su estado durante el periodo de 1912 a 1919; también fue secretario de Hacienda, de Comercio, Industria y Trabajo, de Gobernación y de Educación Pública.

 

Se convirtió en personaje indispensable en el régimen de Obregón, a quien le sucedió en la presidencia en 1924. Su mandato se caracterizó por consolidar  e institucionalizar la Revolución Mexicana, donde los rubros de reforma agraria, enseñanza, obras públicas y principalmente la reorganización de la milicia destacaron. Un aspecto fundamental fue el enfrentamiento con la iglesia católica, que dio origen a la conocida “revolución cristera” que tuvo lugar entre 1925 y 1926 en una buena parte de la República Mexicana.

 

Un aspecto importante que destaca en el periodo de Calles fue la creación institucional del primer partido político: el Partido Nacional Revolucionario en 1929. A pesar de confrontarse con los intereses económicos estadunidenses, tuvo que ceder a la intervención de los capitales extranjeros en actividades fundamentales para nuestro país como el petróleo.

 

Gradualmente su postura política, incluso después de su periodo presidencial, se volvió cada vez más conservadora, lo que hizo que se confrontara con la postura de izquierda del presidente Lázaro Cárdenas del Río, lo que le costó el exilio a Estados Unidos, de donde volvió durante la presidencia de Manuel Ávila Camacho para fallecer en la Ciudad de México poco después.

 

A Calles se le conoció también como “El jefe máximo” durante el periodo posrevolucionario que sirvió de marco para consolidar la revolución iniciada por Francisco I. Madero y el México contemporáneo, y se caracterizó por una gran violencia en el país. Al respecto Enrique Krauze señala:

“Con las palabras, las acciones o las pistolas, todos alimentaban al México bronco. Era quizá la estela natural de la Revolución, pero su razón de fondo es otra: a falta de instituciones políticas que, democráticamente o no, resolviesen el problema de la sucesión presidencial de modo pacífico y legítimo, el país estaba condenado a una violencia bianual. Si cada periodo presidencial duraba cuatro años, el ciclo se repetía como con Obregón y ahora con Calles: dos años de trabajo y dos de violencia. Para colmo, en 1926 todo presagiaba la vuelta de Obregón y el sacrificio del lema maderista que había iniciado la Revolución”.

Durante la presidencia callista, el Palacio Nacional adquirió una de las características más importantes que actualmente se pueden observar: el tercer piso y el recubrimiento de la fachada principal con tezontle, dándole un toque neocolonial del cual carecía originalmente. También en ese tiempo se realizó la bóveda del Salón Tesorería de la Federación a cargo del arquitecto Manuel Ortiz Monasterio, con un estilo totalmente art déco, tal como el Palacio de Bellas Artes. Igualmente se creó la primera Biblioteca de Finanzas de la Secretaría de Hacienda, hoy conocida como el Fondo Histórico de Hacienda “Antonio Ortiz Mena”, ubicada en el área del Jardín Botánico.