Casas nuevas de Moctezuma

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La ciudad de México-Tenochtitlan cayó en manos de los conquistadores españoles en el año de 1521. Su conquista implicó su destrucción, de tal manera que la nueva ciudad se empezó a edificar sobre sus ruinas. De ahí que en diversas excavaciones que han realizado los arqueólogos en la época actual se hayan encontrado vestigios de antiguas edificaciones prehispánicas en los terrenos donde se asienta el actual Palacio Nacional. Según estos restos, en el lugar que ocupa Palacio Nacional se ubicaron las llamadas casas nuevas o tecpan de Moctezuma.
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Las residencias de los nobles y sus palacios se ubican preferentemente en los alrededores inmediatos al recinto ceremonial. Éstos ocupan los lotes de mayor extensión. Son grandes edificios, los únicos que se pueden construir con dos pisos y con basamento o terraplén. Algunos de ellos, como en el que residía el tlatoani Moctezuma II, ubicado al oriente del gran centro ceremonial, tenía hasta veinte puertas que daban hacia la calle, tres patios y en una de ellos había una fuente. Algunas de sus paredes estaban cubiertas de pieles, las vigas eran de maderas preciosas, y los muros estaban bellamente pintados. La residencia contaba con decenas y decenas de cámaras, en algunas de las cuales, según testimonios de la época, podían “…jugar cañas 30 hombres a caballo”.

 

El palacio no sólo estaba dedicado a la habitación, sino que existían otros recintos que se utilizaban para almacenar los bienes tributados; en sus cuartos se guardaban lo mismo alimentos, ropa y tejidos de diversa naturaleza que plumajes y magníficas joyas. Algunos de estos palacios tenían espaciosos y bellos jardines construidos para el disfrute de sus distinguidos moradores.


A los españoles les llamó poderosamente la atención la existencia de grandes casas dedicadas al cuidado de aves y mamíferos. Para las aves había vastas instalaciones donde se criaba y cuidaba una gran variedad de especies. En ellas se encontraba un huerto arbolado y numerosos estanques para peces de agua dulce y salobre. Además, los españoles encontraron otra instalación donde Moctezuma tenía reunidos en jaulas de madera diversos tipos de fieras: tigres, coyotes, lobos, gatos monteses


La sólida riqueza que Tenochtitlan manifestaba con el crecimiento de su población, su expansión y las mejoras urbanas se dieron en buena parte gracias a los recursos que innumerables poblaciones se veían obligadas a tributar. Lo estrecho de su territorio insular y las escasas tierras fértiles para una población en rápido crecimiento, eran el talón de Aquiles de aquel pueblo originalmente mal recibido y hostigado. Por ello, una vez en la cima del complejo universo político de la cuenca de México, una de las primeras campañas militares que organizó fue contra Chalco y Xochimilco, famosos por su abundancia en maíz, frijol y chile.


La variedad de productos que se tributaba era muy amplia —muchos de ellos eran almacenados en las numerosas y amplias cámaras del palacio—; entre ellos se encontraban los alimentos básicos: maíz, frijol, chía, huatli y chile. También se obligaba a pagar mantas de algodón y henequén de diferentes clases, blancas unas, otras labradas. Se tributaban vestidos para hombres y mujeres: naguas, huipiles y maxtlatl, y no faltaban productos militares tales como armas y rodelas. De igual manera eran requeridos bienes muy apreciados y con un alto valor como cacao, plumas —entre ellas de quetzal—, copal, ámbar, conchas de mar, piedras preciosas y oro.


Ya en los años de florecimiento de la ciudad había una población especializada que se dedicaba a la fabricación artesanal de muy diversos utensilios que lo mismo servían para la vida diaria que para el lujo y la ostentación. Había dos tipos de artesanos, los que se llamaban caseros, que trabajaban en sus hogares, y los artesanos de palacio que elaboraban sus productos para los altos dignatarios. Los oficios con más prestigio eran los que elaboraban artesanías de lujo para uso de la nobleza sacerdotal y militar; distinguiéndose entre ellos los del arte plumario, los lapidarios —que trabajaban con piedras preciosas y semipreciosas—, los talladores de madera, los pintores y los escribanos.