La ciudad de México-Tenochtitlan

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En el reinado de Moctezuma Ilhuicamina (1441-1469) se inicia el crecimiento de la ciudad mexica; ya para principios del siglo xvi, es decir cien años después, la urbe alcanza su máximo esplendor: su extensión cubre una superficie de entre 10 y 15 Km2 y sus habitantes llegan a los 150 o 200 mil. Es una población compacta y densamente poblada situada en una isla. Por sus características lacustres e insulares está cruzada por numerosos canales y acequias de tal manera que en muchas de sus calles sólo se puede circular en canoas.

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La ciudad se dividía en cuatro campan o parcialidades orientadas de acuerdo con los rumbos cardinales. Éste era el ámbito en el que se desarrollaban las actividades cotidianas de los moradores de la ciudad. En el sureste se encontraba Teopan; Moyotlan, en el suroeste; Cuepopan, en el noroeste, y Atzacualco, en el noreste. A su vez, cada una de estas parcialidades tenía un núcleo dedicado a sus deidades particulares, el teocalli (templo), el tecpan (palacio) y el tianguis (mercado).

 

La isla estaba surcada por innumerables canales y acequias que hacían las veces de calles por donde sólo se podía circular en canoa. Había también acequias y canales que estaban complementados por estrechas veredas de tierra firme que corrían paralelas. Finalmente, había otras que sólo eran de tierra. Sin lugar a dudas, el terreno que los habitantes habían ganado al agua determinó las formas de la vialidad interna de la isla: una red abigarrada de canales, acequias y zanjas de diverso tamaño que atravesaban su superficie, los más de ellos de cauce irregular.

 

En contraste estaban las calzadas construidas precisamente para salvar las condiciones lacustres de la isla: eran rectas, anchas y de varios kilómetros de largo. Servían para agilizar la circulación de hombres y de mercancías que por su volumen no podían trasladarse por agua. Estas calzadas tenían una extensión considerable y fueron edificadas con el concurso de grandes contingentes de trabajadores. Eran obras de ingeniería muy sofisticadas, que consistían en la construcción de vías anchas y lo suficientemente altas para salvar la superficie acuática. Algunas de estas calzadas llegaban a tener un ancho de hasta 20 metros.

 

Las principales calzadas de la ciudad eran cuatro. La de Iztapalapa era la de mayor tráfico, daba al sur y servía de comunicación con las importantes poblaciones sureñas de Coyoacán, Churubusco, Iztapalapa, Xochimilco y Chalco. Al poniente se encontraba la de Tacuba. Hacia el norte salía una calzada de poca longitud que se interrumpía en la acequia de Tezontlali, para después conectarse con la calzada del Tepeyac. Finalmente, hacia el oriente había una calzada igualmente corta que remataba en un embarcadero, el de Tetamazolco, que servía de comunicación con el importante señorío de Texcoco, entre otros.

 

Una de las actividades más importantes a las que se dedicaban los mexicas era la agricultura; ésta se realizaba en chinampas, un método de cultivo sumamente productivo que permite explotar al máximo pequeñas porciones de terreno con un rendimiento muy alto. Para los pobladores de una isla con tierras escasas y poco fértiles, el método de cultivo resultó vital para su sobrevivencia. Si bien en la época de mayor florecimiento de la ciudad las actividades que sostienen su economía no se reducen a la agricultura, sino que han incorporado la producción artesanal y el comercio, lo cierto es que ella formaba parte importante y complementaria de sus formas de subsistencia.

 

Los campesinos viven en las chinampas en donde cultivan sus alimentos. Sus terrenos colindan con canales y acequias que en gran número surcan la ciudad, de tal manera que los accesos a sus casas son por vía acuática. Dispuestos en varios puntos de la ciudad se encontraban varios embarcaderos, entre ellos uno situado en la Lagunilla, pues una parte importante del transporte se llevaba a cabo por medio de canoas: tanto para las comunicaciones internas y el servicio de las casas como para las que se establecían con los pueblos aledaños. La ciudad siempre estaba llena de innumerables canoas que entraban y salían sin cesar.